Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

miércoles, 29 de abril de 2015

Olvido

Un mundo color de rosa


Los lucida eran una civilización sumamente próspera, y al parecer nada amenazaba su feliz existencia.
Habían celebrado sus primeros 400 años de existencia como civilización, y los festejos habían sido ciertamente espectaculares...
Pero días después del festejo comenzaron a notar algo raro. La gente mayor perdía la memoria poco a poco y con ella las capacidades más básicas de su vida cotidiana.
Con el tiempo quedaban incapacitados de hacer nada, y se dejaban estar, inmóviles hasta que llegaba la muerte, por lo general de sed.
Hubo una breve discusión acerca de los motivos de lo que ocurría, y se acordó que el aumento de la expectativa de vida había llegado a un límite ya infranqueable, por lo que sufrían los mayores era consecuencia inevitable de la vejez...
Habiendo llegado a esa simplista, pero tranquilizadora conclusión, solo restó discutir que hacían con los afectados. No siendo, al parecer, más que una decadencia natural sin riesgo de contagio,se decidió no hacer nada, salvo en los casos en que los viejos en estado confusional interrumpían el tránsito, o caían en su sopor final en plena calle. Para esos casos la policía actuaría sacándolos de la vista del público,llevándolos a sus casas si las tenían, y dejándolos en un lugar menos visible en caso contrario.
Pronto ese olvido de los ancianos fue considerado algo cotidiano y ya a nadie le importaba...
Pero un joven investigador,llamado Raúl, comenzó a sospechar que los ancianos no eran los únicos afectados. Años analizando expedientes y rastreando a pacientes de distintas edades llegó a una terrible conclusión: al parecer esa forma tan destructiva de amnesia afectaba cada vez a gente más joven, y si la progresión continuaba podía llegar a afectar a toda la población, incluso a los niños.
Algo se había escapado en los análisis tan optimistas de sus predecesores: o la enfermedad del olvido-porque al parecer lo era- era contagiosa, contra todo pronóstico o había un factor ambiental desconocido que se había generalizado en la población, porque la progresión era muy rápida para ser atribuible exclusivamente a causas genéticas...
La investigación de Raúl no llamó la atención de nadie. Todos preferían creer que el olvido terminal era que solo le ocurría a otros, y que ellos se salvarían , de un modo u otro.
Raúl intentó convencerlos de la gravedad de la situación, pero pronto aceptó que era inútil y se abocó a la solitaria tarea de desentrañar la etiología de la enfermedad, y si era posible, hallar una cura o al menos un paliativo.
No tuvo suerte. Él  mismo contrajo la enfermedad. Muy pronto descubrió que olvidaba datos importantes de su propia investigación a pesar de tener todo registrado en sus archivos digitales, con sus correspondientes backups. Y es que olvidaba dónde tenía guardados los mismos...
Trató de luchar contra el olvido repitiendo mil veces lo que deseaba recordar, haciendo grabaciones con mecanismos de reproducción automática, pero entonces descubrió uno de los detalles más macabros del olvido: no sólo no recordaba tal o cual dato,es que sus recuerdos grabados, y repetidos una y otra vez, ya le eran ajenos, como pertenecientes a una persona que ya no era él.
Y a medida que el tiempo transcurría, sus propósitos del pasado le parecían extraños, como si cumpliera un guión preestablecido por un total desconocido...
 Poco a poco fue dejando toda investigación, y todo intento por recordar, y se abandonó a una pasividad cada vez mayor.
   Para ese entonces la civilización de los lucida ya estaba en plena decadencia: los niños lucida nacían con una total incapacidad de fijar recuerdos, y no parecía haber cura posible.
Recién entonces alguien se acordó de Raúl  y de su investigación y fue a buscarlo , pero ya era tarde. Raúl no recordaba, ni deseaba recordar nada de su pasado, y echó a los visitantes de mala manera. Luego volvió a su pasividad ya habitual...
Finalmente ya no se levantó más, y cerró los ojos, para esperar la muerte.No era el único. Toda una civilización moría con él en ese momento...



                                                                

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada