Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

lunes, 21 de diciembre de 2015

Muerte

No había día en que Juan recordase no haber sido golpeado. Claro que sus recuerdos no se extendían tan hacia atrás en el tiempo…siete años tenía, o creía tener,al menos…tampoco era como si se celebrase su cumpleaños,ni mucho menos.
Y es que su nacimiento no había generado mucha alegría en su familia en particular, ni en su barrio en general.
Los vecinos decían que si él no hubiese nacido,su zona no hubiera incumplido las metas de crecimiento poblacional (por uno,pero se habían excedido), y hubiesen recibido un suculento subsidio…muy necesario en aquel barrio abandonado, carente de casi toda infraestructura sanitaria,escolar… y con más desempleados que trabajadores (adultos, porque niños había muchos en los talleres…)
Sus padres preferían no hablar del tema. Temían que se decidiera tomar represalias contra ellos…
Pero, fuera cual fuese el motivo,Juan creció entre golpes de sus padres,hermanos mayores,primos,y vecinos en general .
Al principio lloraba,pero descubrió que eso los exacerbaba ,y lo golpeaban más aún…y dejó de llorar…
Después trató de escapar,pero no tenía dinero,y sólo podía ir a donde lo llevaran sus pies. El resultado: siempre lo alcanzaban,y lo llevaban de nuevo a casa de sus padres para una nueva golpiza…
Finalmente, se resignó a la ausencia de posibilidad de un escape…
Para ese entonces ya trabajaba más que cualquiera de sus hermanos, pero el dinero iba invariablemente a su padre,porque según éste, “así no se lo gastaría en pavadas”…
Por otra parte,su madre le retaceaba la comida porque decía que no valía la pena dar de comer a un perezoso…
Día tras día, las palizas y la falta de alimento se hacían sentir en el cuerpo de Juan . Pero él sonreía…
Con obstinación rayana en la locura,Juan insistía en sonreír frente a cada agresión, pensando en que tal vez su sonrisa convencería o al menos conmovería a alguien…
No sirvió de nada, las golpiza se hicieron cada vez más violentas…
En medio de una más de ellas, Juan comprendió que su sonrisa jamás los conmovería, como tampoco lo habían hecho las lágrimas…
Débil, y cubierto por su propia sangre, Juan se dio cuenta que toda su docilidad había sido inútil. Lo iban a matar, y no había nada que pudiese hacer para evitarlo. No querían otra cosa que su muerte,y su dolor…
Con sus últimas fuerzas, Juan esbozó una sonrisa una vez más. No les iba a dar la oportunidad de verlo morir rogando…

2 comentarios:

  1. Me gustó la metáfora. Sin duda que estamos siendo demasiado pasivos, o indulgentes, o tolerantes. Qué sé yo. Pero estos individuos que están saqueando el país no entienden ni de buenos modales siquiera. Vienen por todo y no reparan en las formas para alcanzar sus objetivos. Como fieras o tropa invasora se comportan. O los paramos o nos masacran. Ya no es momento de contemplaciones.

    Gracias por el texto. Saludos cordiales y felices fiestas.

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