Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

sábado, 9 de enero de 2016

Hablando de ética de la solidaridad, y una advertencia contra las avispas parásitas

Hoy vengo a romper una lanza en favor de algo que llamaría, a falta de nombre mejor:  "la ética de la solidaridad",un poco para contraponerla  a la tan remanida "cultura del trabajo", esa que ya lleva años muerta hasta como ideal de la clase media, aunque siga reivindicándose de la boca para afuera, y más aún para contraponerla a la actual ¿"cultura del mercado",tal vez,o mejor aún del casino?
Porque el ideal actual no es el viejo ideal calvinista según el cual el valor máximo era el trabajo duro. La clase media actual no es stajanovista.
Solo hay que observar a quién realmente admiran y envidian los que proclaman pelarse o romperse el culo (sí, el culo, jamás los brazos o la espalda, la clase media es más de sillón de oficina, pública o privada, que de hombrear bolsas en el puerto) para justificar su nivel de vida.
Y no, no admiran al trabajador que se come 12,14,o 16 hs seguidas de laburo. Admiran a Tinelli. Admiran a Macri. Envidiaban a Nisman (salvo por lo del tiro final,off course).
Es decir,admiran a gente que sólo podría saber (bueno,tal vez Nisman sí haya tenido noticias de la existencia de algo así) el significado de la palabra trabajo leyendo el diccionario.
Y es que George Carlin era un jodido optimista. El capitalismo actual no requiere casi mano de obra, ni sumisa,ni de ningún tipo. La mayor parte de la gente sobra cuando el objetivo no es producir,sino especular a corto plazo.
Pero volvamos al principio. Dije que iba a hablar de la ética de la solidaridad, y de la necesidad de fomentarla.
¿Por qué? Porque es un camino para salir del cerco que el individualismo extremo nos ha tendido.
Una ética de la solidaridad supone que nadie es completamente autosuficiente, que todos necesitamos el auxilio del otro alguna vez, y por eso darle la mano al prójimo no es mera ñoñería, es asegurar nuestro futuro. El toma y daca del que tanto hablaba Kirchner,si quieren considerar su faceta pragmática.
Estoy hablando de adultos interactuando en igualdad de condiciones, cooperando unos con otros, y sé sin embargo que muchos verán estas palabras y escupirán con desprecio "comunismo", "paternalismo", o algo similar.
En primer lugar para mí la palabra comunismo no es un insulto. Estaría orgullosa de llevar ese epíteto. Pero en este momento estoy hablando de algo más básico.
Y lo de asociar estado benefactor=paternalismo= tratan a la gente como niños me parece sencillamente una estupidez. El verdadero infantilismo es pensar "yo puedo solo,no necesito a nadie".
Aunque el dicho chino ultracitado diga que es mejor enseñar a pescar que dar pescado, lo inteligente frente a un hambriento es darle un pescado. Y luego enseñarle a pescar. Porque con el estómago vacío se aprende poco y mal. Ah, y también conviene discutir si el río debe tener dueño,y los precios de cañas y anzuelos, ya que estamos...
En una ética de la solidaridad las cooperativas son la herramienta que usa el pueblo para satisfacer sus necesidades, ya sea de producción de bienes o servicios, pero también es el estado como representante político de la comunidad organizada el responsable de asegurar un piso mínimo de derechos a todos, poniendo más énfasis en quienes más ayuda necesitan.
Esa sociedad no solo es más justa,sino también mucho más sustentable porque no deja a multitudes excluidas de sus beneficios, ni requiere del ejercicio continuado de la represión para subsistir.
Nada más alejado de un estado neoliberal que pretende premiar a los  "más productivos", con un curioso criterio circular:¿ cómo se determina quiénes son los más productivos? Considerando que cuánto más rico es alguien, más productivo es. Luego, se premia a los más ricos con rebajas de impuestos y prebendas, porque los ricos son la  "componente más productiva de la sociedad". Aunque hayan hecho su dinero especulando en la bolsa o demandando al estado. 
Y los pobres quedan como los " improductivos", y por propiedad transitiva como "vagos", último resabio de la ética calvinista que solo persiste para ser aplicada a los jodidos por el sistema. A un rico no se le cuentan las horas de trabajo.
¿Puede nuestra sociedad aceptar una ética de la solidaridad? No lo sé. Aunque muchos desempolvan la biblia y los rosarios como prueba de su abnegación al prójimo, no estoy hablando de caridad, ni de colectas momentáneas . Yo no espero ninguna ayuda divina, ni paraísos post mortem . Si una sociedad mejor es posible será porque la construimos entre todos, sin ayudas mágicas, ni garantías de éxito.
¿Puede el peronismo ser quien guíe nuevamente la construcción de un país donde no haya excluidos?
Eso depende. El kirchnerismo fue el renacimiento de las mejores tradiciones del peronismo original, de aquél que consideraba como Eva Perón, que cada necesidad engendra un derecho. Pero hoy sufre  los embates de su reserva conservadora, siempre amiga de llamar realpolik a la traición de los principios más fundamentales, y con muchas ganas de transformar el lema de Cristina "La patria es el otro", por este más flexible y " funcional" : "La patria es el orto (propio)".
Si no hay reacción pronta y se deja que estos tipos se coman al peronismo perdemos todos. Estos tipos no son "posibles aliados", ni instrumentos útiles, son el veneno neoliberal comiendose por dentro al único partido popular que supo transformar al país en un país un poco menos injusto. Y cuando sólo quede la cáscara será muy tarde para reaccionar...

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada