Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

lunes, 21 de marzo de 2016

Un cuento: Demoliendo...

Finalmente, Victoria García se ha quedado sola. No eran muchos cuando comenzó la protesta, pero sí eran un grupo lo suficientemente numeroso para llamar la atención.
Habían tomado el colegio, tratando,ingenuamente, de demorar su demolición. Pensando que quizá si resistían lo suficiente,más gente se preguntaría porque tanto apuro por borrar aquél edificio en el que tantas generaciones de jóvenes habían estudiado.
Viéndolo en retrospectiva, Victoria pensó que habían sido demasiado optimistas. Porque desde el primer momento, los medios lo presentaron como un capricho incomprensible de jóvenes con exceso de tiempo libre. Que no entendían ,además, el enorme "sacrificio" que le suponía al flamante gobierno del presidente Maurice sostener el "decadente,elefantiásico e ineficaz" sistema educativo público de la Confederación, herencia populista dejada por los gobiernos de Eva y Manuel,tal como había explicado Beatriz Ocampo,en su también recientemente estrenado programa en la televisión pública...
Victoria se dijo que de todos, ella debió ser la primera en entender que no los escucharían. Después de todo, era la hija de dos periodistas. Conocía el paño...
La joven miró la hora en la pantalla de su smartwatch . Era increíble como unas pocas horas podían sentirse como si en verdad hubiesen transcurrido días enteros.
Se sentía agotada, y muy deprimida,pero no podía darse el lujo de que su rostro trasluciera la menor emoción. Sabía que había cámaras grabando todos sus gestos,y repugnantes sicarios mediáticos "interpretando" cada movimiento suyo como signo de maldad o estupidez, o de mera locura. Aunque, pensándolo bien, les bastaba su foto, y ya el resto se lo iban inventando por el camino.
El resto de los chicos se había rendido. Más que ante el temor a una agresión directa,habían sido el desánimo ante la certeza de que el colegio sería demolido sin remedio,y las voces tranquilizadoras de sus propios padres, traídos por los negociadores, los que los habían convencido.
Victoria sabía que sus padres jamás se prestarían a eso,pero se sorprendió de que ni siquiera hubieran usado grabaciones,o voces de actores fingiendo ser ellos para engañarla...
Y ahora estaba sola. Sabiendo que cuando se venciera el último plazo, demolerían el colegio con ella adentro,si hacía falta. Nada personal. Apenas un daño colateral.
Hay quienes luchan toda la vida,esos son los indispensables, decía un autor del siglo veinte. Victoria no lograba recordar su nombre en aquel momento. Tal vez ella no era tan indispensable, después de todo,se dijo en silencio, tristemente.
Y luego,tomando una decisión, abrió sus cadenas, se puso de pie,y un minuto antes del fin del plazo, salió caminando con paso algo tambaleante, frente a la multitud de fotógrafos y periodistas allí congregada. Los policías aprovecharon para caer sobre ella y darle algunos golpes que ella recibió sin emitir queja alguna.
En ese momento, un pequeño grupo de personas intervino y la liberó, y la sacó de allí.
Victoria tardó varios minutos en darse cuenta que entre los que la habían rescatado estaban sus padres,Eduardo García, y Pedro Brunner ( flamantes despedidos de la tv pública, junto a tantos que no le caían bien al nuevo régimen)...
La joven los miró,aún aturdida,y murmuró:
- Lo siento. No tuve el valor...
Pero Pedro Brunner no la dejó completar la frase. La abrazó, y dijo:
- No,pequeña. Tuviste más valor que todos nosotros juntos. Fuimos nosotros los que te fallamos...

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